El mundo a pesar de tanto suicida y tanto homicida sigue siendo un paraíso. Por ejemplo, por decir algo, me gusta volver a los pingüinos de la Tierra del Fuego, y al cóndor de la cordillera de los Andes, me gusta volver a Ecuador y sentarme frente al Cotopaxi, el volcán sagrado, principalmente en sábado, me gustan los amaneceres en Machu Pichu, y los domingos en Chichicastengo, donde los mayas esperan. Los mayas, que sabían que el nacer es un dolor que la vida compensa.

Me gusta juntarme con los chamulas en San Cristóbal de las Casas y con los tarahumaras en la Sierra Madre de Chiuahua. Vos sabes que ahí en San Juan Chamula, cerca de San Cristóbal de las Casas, fui a un templo donde van los chamulas, y fíjate que maravilla, cada uno ora en su rinconcito, se busca su rincón, y eso es una cosa secreta entre él y el Padre. Pero cambiaron las ofrendas; por ejemplo, ahora les llevan al templo huevos de gallina y pepsi-cola; esto es real; porque a ellos les gusta mucho la pepsi-cola y piensan que Dios se vuelve loco de alegría con la pepsi-cola; como si Dios no supiera que no hay nada como la coca-cola.

Me gusta esperar a las ballenas grises en la baja California, me gusta nadar con los delfines en Xcaret, me gusta reencontrarme con los yaquis en el desierto de Sonora para descargar la cabeza y enriquecer al corazón, me gusta volver a Amsterdam, donde la libertad es tan natural como la lluvia, y me gusta volver a Roma, principalmente al Trastévere.

Me gusta volver a París, donde uno fácilmente se encuentra con el arte, y me gusta volver a Calcuta donde uno se encuentra seguramente con la alegría.

Me gusta volver a Teherán. Alguna vez en las afueras de la ciudad le pregunté a un derviche mendicante que estaba sentado en medio de un basurero cuál era el lugar que más le gustaba, y me dijo que ése, porque allí le trajo el Señor.

Me gusta volver al Mar Muerto donde los sesenios iniciaron al Jesús que nos ilumina, me gusta ver al león en libertad, espléndido debajo del sol de mediodía,

Me gusta volver al Caribe que es un anticipo del paraíso, me gusta volver a la Guadalajara de Arriola.

De vez en cuando me gusta pasar por los Estados Unidos, me gusta volver a las ardillas del Central Park, me gusta volver a las maravillas del Museo de Arte Moderno, me excita Nueva York, donde se junta lo peor y lo mejor del mundo.


Facundo Cabral
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Foto: Lucía Mtnez. 
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